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Una raza como el Labrador Retriever es amistosa y una gran mascota familiar,
pero no hay ninguna raza completamente libre de agresividad. Esta es una
conducta que no debe ser tolerada, ya que produce inseguridad en la familia.
Es importante llegar a la raíz del problema para dilucidar porque
actúa de esa manera. La agresión muestra su instinto de dominancia,
y el perro no debería tener este papel en su jauría, que en
este caso es su familia.
Los signos corporales de un perro agresivo
son: mirada de frente y sostenida, intenta parecer lo más grande posible:
saca el pecho hacia afuera, cola erecta , ser más alto significa estar
por encima del estatus social de la jauría. Un perro agresivo es impredecible,
ya que no se sabe cuando va a atacar y que va a hacer. No hay que fiarse de
un perro agresivo y por lo tanto no puede conservarlo como mascota. Lo mejor
es consultar con un etólogo, que pueda concretar la causa de la agresividad
y hacer algo al respecto. Si el problema no se soluciona, hay que deshacerse
de el, y en el peor de los casos deberá ser sacrificado.
2. Agresividad hacia otros perros
Esta conducta tiene su raíz en la relación
insuficiente con otros perros a una edad temprana. Un perro que no haya
interactuado lo suficientemente con otros perros, tiende a creer que es
el único del mundo.
El animal se vuelve tan dominante que
ni siquiera muestra signos de estar asustado o de sentirse amenazado. Una
forma de corregir esto es dejar que su Labrador Retriever se acerque al otro
perro mientras se lo sujeta con la correa. Obsérvelo con atención
y al primer signo de agresividad corríjalo y aléjele de allá.
Regáñelo ante cualquier signo de incomodidad y elógielo
cuando su comportamiento sea correcto.
En una jauría de perros se establece
una jerarquía social firme. El perro quiere dominar a aquellos que
están por debajo de el y complacer a aquellos que están por
encima. Un propietario cuando se dispone a adiestrar a su perro, se opone
a estos instintos. Al educar a su perro el propietario se propone como jefe
de la jauría y el perro deberá querer complacer a su superior.
De esta forma usted modifica el comportamiento de su labrador y hace que sea
obediente.
Educar a su perro no significa ser
cruel, sino moldear su comportamiento hacia lo que consideramos aceptable.
En un perro dominante el castigo corporal puede tener efectos contrarios a
los buscados. Puede que por miedo actúe en forma agresiva si deduce
que está siendo retado. La mejor forma de prevenirlo es no darle nunca
razones para pensar que el tiene el control.
Los perros muestran sus tendencias
sexuales cada vez que les es posible. Parecen querer preservar la raza con
determinación y fuerza. A veces montan casi cualquier cosa: su pierna
o la de su vecino. Cuando se observan estas y otras conductas inapropiadas,
es conveniente corregirlo mientras lo está haciendo, lo cual no será
tan difícil si no se le permite desde un principio. Todo propietario
debe saber que la monta no solo es un acto sexual, sino de dominio.
Las hembras suelen tener dos celos
al año , y cada uno dura unas tres semanas.Estos son los únicos
períodos en ls que se apareará y generalmente no permitirá
que la monten hasta la segunda semana del celo. Si una hembra no queda preñada,
no es infrecuente el "embarazo psicológico" , sus mamas se
hinchan , y adopta tendencias maternales hacia algunos juguetes u otros objetos.
Es el pasatiempo favorito de todo perro. Los perros necesitan morder, masajear sus encías, hacer que sus nuevos dientes se sientan mejor y ejercitar sus mandíbulas. Este es un comportamiento normal, que no debe ser prohibido. Como propietarios debermos asegurarnos de que muerda objetos adecuados que nosotros le proveemos: juguetes para perros o huesos de cuero comestible y regañarlo cuando muerda objetos que no deseamos, zapatos, muebles. Lo mejor es prevenir y no dejar objetos valiosos o tentadores al alcance del perro. Dirija a los cachorros a los juguetes en el momento que los vea probando las patas de los muebles. Atraiga su atención hacia el juguete que pueda morder, y haga que este al menos cinco minutos ocupado con el , elogiándolo y animándolo todo el tiempo.
6. Saltar encima de las personas
Es la forma amistosa que tienen los perros de saludar. Por muy amistosa que sea esta bienvenida existen posibilidades de que a sus visitas no les guste ser tiradas al suelo por treinta y tantos kilos de Labrador. Como el perro no distingue con quien puede o no saltar encima, lo mejor será desalentar esta conducta. Una buena opción es darle la orden "fuera!" cuando le salte encima a alguien. Otra posibilidad es hacer que se siente, elogiándolo durante todo el rato que mantenga la posición sentado.
Esta conducta está vista por
los humanos como destructiva, aunque es bastante natural para los perros.
Escarbar su jardín a diario se trata de una conducta normal, que en
la naturaleza del perro podría traducirse como buscar comida activamente,
o construirse un refugio. También podría estar escarbando por
aburrimiento porque no tiene nada mejor que hacer. Lo mejor es pescarlo infraganti
y decirle "no!" en el momento en que esta conducta se manifiesta.
Siempre es recomendable llevarlo de
paseo tantas veces como pueda, de manera que el perro al llegar a su casa
este cansado y desee dormir, así prevendrá esta y otras conductas
del tipo "destrozo".
El Ladrido constituye la manera de
hablar de los perros. No siempre resulta fácil saber que significan
sus ladridos: ¿está exitado, contento, asustado, enfadado?
A medida que su Labradr Retriever crezca
usted será capaz de distinguir cuando está ladrando con un propósito
y cuando lo hace sin razón alguna. Podrá distinguir entre sus
diferentes ladridos y con qué están asociados. Por ejemplo el
ladrido cuando alguien se acerca a la puerta será diferente del que
emite cuando está contento de verle. Sea lo que sea , que su labrador
esté intentanto decir no debería castigársele por ladrar,
pero cuando los ladridos son excesivos y se convierten en un mal hábito,
es preciso corregir esta conducta.
Para fomentar ladridos adecuados, le puede enseñar la orden "silencio!".
Cuando alguien se acerque a la puerta y el perro ladre solo un poco, elógielo.
Háblele tranquilizadoramente y cuando pare de ladrar dígale
"silencio" y continúe elogiándole. Así le
permite que ladre a modo de aviso , lo cual es un comportamiento instintivo,
y luego le premia por callarse.
¿Está su perro buscando
estrategias para robarle la comida de la mesa?. ¿Porqué deja
usted comida a mano?. Téngalo claro: hay perros más motivados
por la comida que otros. Algunos están obsesionados por conseguir un
trozo de carne y solo pueden pensar en su siguiente comida. Robar comida es
muy divertido y siempre da como resultado una excelente recompensa: COMIDA,
sabrosa comida.
El objetivo del propietario es pues, hacer que la recompensa sea menos gratificante
e incluso que lo escarmiente. Ponga una lata ruidosa sobre la mesa para
así pillar a su perro con la guardia baja. Estos objetos son útiles
para mantener al perro en busca de un aperitivo igualmente alejado de un
mueble donde no le esté permitido hurgar.
Al igual que robar comida, mendigar
es uno de los pasatiempos favoritos de los labradores hambrientos. Se obtiene
la misma recompensa: COMIDA. Pedir comida es una respuesta a un determinado
estímulo, un momento y un lugar. Los ruidos de la cocina, latas y botellas
abriéndose, ruido de bolsas, el olor de la comida mientras se cocina,
exitarán al goloso perro.
Existe una solución para frenar
esta conducta: nunca ceda ante un pedigüeño. Está usted
premiando al perro por estar bien sentado, por saltar gimotear y frotar su
hocico contra usted, dándole esa gloriosa recompensa: COMIDA. Ignorando
al perro logrará finalmente que esa conducta se extinga.
Puede que su Labrador Retriever aúlle, se queje o exprese de otra forma su malestar cuando usted se va de casa y el se queda solo. Este es un caso normal de ansiedad por separación, pero se pueden hallar soluciones para este problema. Su perro necesita aprender que estará bien por su cuenta durante un rato y que no va a morir si no se le atiende durante cada minuto del día. De hecho, la atención constante puede dar lugar a la ansiedad por separación. Si usted mima y arrulla continuamente a su perro, el esperará esto todo el tiempo y será más traumático para el cuando no esté usted a su lado.
Comerse las heces es para la mayoría de las personas es una conducta
repugnante. Para nostros es difícil entender porque querría
un perro comerse sus propias heces. Podría ser que buscara ciertos
nutrientes que le faltan en su dieta, podría ser que, sencillamente,
estuviese hambriento o quizá se sienta atraído por el olor
(para un perro) agradable. Aunque la coprofagia se suele referir a sus propias
heces, el perro puede también comerse las heces de otro animal, si
se las encuentra en su camino.
Para desalentar esta conducta, asegúrese,
en primer lugar, de que el alimento que le está proporcionando es nutricionalmente
completo y que está recibiendo suficiente comida. Si los cambios de
dieta parecen no funcionar, tendremos que apelar a los cambios ambientales,
antes de que se convierta en un hábito. Por ejemplo, añadir
una sustancia de sabor desagradable a las heces para que así no resulten
sabrosas o añadir algo a la comida del perro que haga que al pasar
por su sistema digestivo, las heces tengan un sabor repugnante.
Limpie el jardín y recoja los
excrementos una vez hechas sus necesidades, asi no podrá comérselas.